martes, 7 de febrero de 2012

POEMAS


Bienvenido al blog de Ramon González Pascual, poeta.

Ésta es una selección de poemas del autor, publicados en el libro
"Amor Irreversible" (2011)









AMOR IRREVERSIBLE

Yo no puedo cambiar mi amor por odio
ni tampoco por fría indiferencia;
seré de tu memoria fiel custodio,
estarás siempre impresa en mi conciencia.

Puedo ser complicado y retorcido,
ser amigo del juego y la indirecta;
pero sabes que siempre te he querido,
que mi amor siempre fue una línea recta.

Tal vez sea mi mente un laberinto
en que corres el riesgo de extraviarte;
soy extraño y complejo, soy distinto;
pero no dejaré nunca de amarte.

Yo no tracé mi amor sobre la arena
para que venga el mar y lo deforme;
lo grabé en dura piedra, en roca plena,
cual si fuera escritura cuneiforme.

Yo no soy un amante maleable
que olvida a la primera circunstancia;
mi amor es como acero inoxidable,
no podrás acusarme de inconstancia.

No tendrás un amor efervescente
que ya empiece a caer en lo más alto;
el mío ha de ser firme, consistente,
un amor de granito y de basalto.

No lo verás flotar grácil y etéreo
pero son muy profundos sus cimientos;
no todo amor tiene que ser aéreo,
también de mármol son los monumentos.

Puede que de tan pétreo fosilice
como impronta que el padre tiempo sella;
puede que al cabo se mineralice
pero no ha de morir sin dejar huella.

Tal vez ni dulces flores olorosas
ni frutos nutritivos pueda darte;
mas de hundirse y ceder las demás cosas
podrás tener un  suelo en que apoyarte.

Te prometí un amor irreversible
y te voy a querer mi vida entera;
no hay vuelta atrás, es algo inamovible;
te querré hasta el día en que me muera.











LA NIÑA DE VOLOS

A orillas del mar Egeo,
mirando al golfo de Págasas,
al pie del monte Pelión,
en los campos de Tesalia,
en Volos, la antigua Yolco,
tierra de los Argonautas,
hay un pequeño museo
donde, en una de sus salas,
entre ánforas y abalorios,
entre vasijas y cráteras,
se halla la tumba completa,
descubierta y restaurada,
de una niña de seis años
muerta en época lejana,
que los suyos enterraron
con su vestido de gala
y con sus joyas de conchas
y su muñequita amada.
Niña de la prehistoria,
muerta en tu primera infancia;
niña de breve existencia
en tu sudario de plata;
niña de nombre ignorado,
nenita mediterránea;
niña que no fue mujer
con tu muñequita blanca;
como millones de niños
tuviste muerte temprana.
En tus horas de dolor,
en tu soledad amarga,
¿imaginaste siquiera
mientras tu vida escapaba
que tres mil años después
de que fueras enterrada
un viajero de occidente
ante tus restos llorara?











AHÍ QUEDA ESO

Tal vez verás el mar evaporarse,
el desierto agostar la tierra entera,
todo el planeta arder de forma fiera,
la atmósfera en la nada disiparse,

el sol y las estrellas colapsarse,
el vacío reinando por do quiera,
la misma luz brillar por vez postrera,
la materia en la nada disgregarse,

que ya no se conserve la energía,
que todo en el espacio quede inerte,
que aumente sin medida la entropía,

que el universo entero halle la muerte;
pero nunca verás llegar el día
en que yo haya dejado de quererte.











ROSA ETERNA

Mi Rosa será siempre del color de la sangre,

mi Rosa tendrá siempre el tallo verde y fresco;
conservará su esencia, su perfume fragante,
a pesar de los años, a despecho del tiempo.

No la calcinará el calor del verano,
no la congelará el rigor del invierno,
no la sofocarán malas hierbas ni cardos,
no la devorarán alimañas ni insectos.

Yo la preservaré, construiré en torno suyo
para una sola Rosa todo un invernadero
y seré por amor, por deber y por gusto
para una sola Rosa el más fiel jardinero.

Si no la luz del sol, tendrá la de mis ojos,
y un suelo le daré de dolor y recuerdos;
mi roto corazón le servirá de abono;
la regarán mis lágrimas cuando todo esté seco.

Será siempre mi Rosa, será por siempre bella,
y conmigo estará más allá de la tumba;
será mi sola flor, será mi Rosa eterna;
petrificada, puede, pero marchita, nunca.











EN EL POLO SUR

Cinco briosos noruegos
sobre un manto de plata;
cinco ingleses cansados
en carrera insensata.

Cinco alegres noruegos
con sus veloces perros;
cinco tristes ingleses
a pie con sus trineos.

Cinco noruegos sanos
con muchas provisiones;
cinco ingleses enfermos
con sus magras raciones.

Cinco raudos noruegos
con un plan bien trazado;
cinco lentos ingleses
con todo improvisado.

En el llano infinito,
en la meseta helada,
en el desierto frío,
en la gélida Antártida,

donde no hay dimensiones,
señales ni caminos,
donde no habita el hombre,
donde no hay nada vivo,

dos estelas avanzan
entre nieve y escarcha;
dos naciones compiten
por dejar una marca,

por alcanzar el polo,
por tentar a la suerte;
el que gane, la gloria;
el que pierda, la muerte.

Hacia un punto en el mapa
las dos líneas convergen;
dos estelas se mueven
sin oírse ni verse.

Dos estelas se cruzan
en mitad de la nada;
la carrera perdida,
la carrera ganada.

Cinco ingleses encuentran
huellas en su sendero;
cinco duros noruegos
han pasado primero.

Cinco ingleses confusos
llegan tarde a la meta;
cinco fuertes noruegos
van camino de vuelta.

Cinco noruegos cantan
camino de su patria;
cinco ingleses perecen
en una tumba blanca.











Si estás interesado en conseguir el libro,
puedes contactar con el autor en
ramongonzalezpascual@gmail.com
(sólo para residentes en España)



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